Tu interés va por delante del nuestro
Un despacho gana dinero cuando el cliente contrata. Eso crea una tensión evidente: siempre es más rentable a corto plazo decir que sí.
Nuestra regla es la contraria. Si la operación no te conviene, si el momento no es el tuyo o si el riesgo supera lo que puedes asumir, te lo decimos aunque signifique no facturar ese encargo.