Solo subastas
No somos un despacho generalista con una sección de subastas. Es lo único que hacemos, y por eso conocemos sus tiempos, sus juzgados y sus trampas.
subastaabogados.com no empezó como un portal ni como una herramienta. Empezó como el día a día de un abogado que dedicaba su ejercicio entero a una sola cosa: las subastas judiciales.

Abogado · Fundador de subastaabogados.com
Colegiado nº 6519 del Ilustre Colegio de Abogados de Las Palmas
Daniel Sánchez lleva ocho años ejerciendo la abogacía y los ha dedicado en exclusiva a las subastas judiciales. No como una rama más de un despacho generalista: es lo único que hace.
En ese tiempo ha participado en más de 1.200 subastas y ha llevado más de 200 expedientes hasta su término: del estudio de las cargas y la estrategia de puja al decreto de adjudicación, la inscripción en el Registro y, cuando ha hecho falta, el lanzamiento. Ha visto de cerca lo que sale bien y, sobre todo, lo que se tuerce.
Esa experiencia es la que permite leer lo que un edicto no dice: la carga que no se cancela, el ocupante que alargará la posesión, el precio de salida que parece bajo y no lo es. Y es la que permite decirle a un cliente, con fundamento, que no puje.
Durante años el trabajo empezaba siempre igual: revisar el Portal de Subastas del BOE a mano, subasta por subasta, descargar edictos y certificaciones de cargas y leerlos uno a uno. Para un despacho especializado eso tenía un techo claro: no se podía estudiar todo lo que salía, y muchas buenas operaciones se escapaban por pura falta de tiempo.
De ahí nació subastaabogados.com. La idea era sencilla: que la parte mecánica la hiciera una máquina —rastrear el BOE a diario, descargar los documentos, leerlos y ordenar las cargas— y que el tiempo del abogado se dedicara a lo que solo puede hacer un abogado: elegir, defender y responder ante el cliente.
Hoy nuestras herramientas vigilan más de 5.000 subastas en más de 2.000 localidades de toda España y llegan a muchas más de las que se podían leer a mano. Pero el criterio con el que se decide si una subasta merece la pena sigue siendo el del primer día, y sigue siendo de una persona.
Crecer en alcance no ha cambiado la forma de trabajar. Estos son los principios con los que nació el despacho, y siguen siendo los mismos.
No somos un despacho generalista con una sección de subastas. Es lo único que hacemos, y por eso conocemos sus tiempos, sus juzgados y sus trampas.
Un despacho gana dinero cuando el cliente contrata, y a corto plazo siempre es más rentable decir que sí. Nuestra regla es la contraria: si la operación no te conviene, si el momento no es el tuyo o si el riesgo supera lo que puedes asumir, te lo decimos aunque eso signifique perder el encargo.
El descuento es real: en una adjudicación se compra habitualmente entre un 25 % y un 40 % por debajo de mercado. Pero se paga con tiempo, con un inmueble que puede estar ocupado y con dinero inmovilizado sin hipoteca de por medio. Preferimos que conozcas las dos mitades antes de empezar.
No es una cuestión de dinero, sino de encaje. Antes de hablar de ninguna subasta concreta preguntamos por tu plazo, tu liquidez y para qué quieres el inmueble. De ahí sale la primera respuesta, y a veces es que no.
Nadie honesto promete una operación sin riesgo. Lo que sí hacemos es reducirlo por los dos extremos: eligiendo bien antes de entrar y defendiéndote durante el procedimiento cuando surgen incidencias, oposiciones o problemas de posesión. Por eso la mayor parte de nuestro trabajo consiste en descartar.
Tu primer contacto será con una persona del equipo especializada en subastas, que no es abogado y te lo dirá claramente. Desde que contratas el acompañamiento, tu caso lo lleva un abogado colegiado de principio a fin: el análisis va firmado y la representación en el procedimiento es suya.
Lo tenemos escrito con detalle para que puedas exigírnoslo. Lee nuestro compromiso →
Primera valoración sin coste y sin compromiso. Si la subasta no es para ti, te lo diremos ahí mismo.